Este mismo año, en el mes de febrero, recibí un aviso del Banco, mientras me embarcaba en Arequipa para volver a Lima, sobre unos movimientos fraudulentos con la tarjeta. Habían retirado varias cantidades más de lo permitido por cajero, pero lo increíble fue que yo tenía mi tarjeta y mi DNI en mi poder.
Que raro, hay que saber la clave y el número del DNI. Felizmente el Banco reconoció el fraude.
Espero que esta vez corra igual suerte.
Las personas de las tercera edad, tenemos que cuidarnos, ya que somos el bocadito elegido y los Bancos deben contar con un equipo de expertos para evitar estos abusos tan frecuentes.
Les ruego reenviar este relato, quizás se entere algún alto funcionario y le den más importancia a este gran problema, ya que muchos , por seguridad, van a prescindir de la tarjeta, que la mayoría usa para guardar sus ahorros.
LIBRA
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